A veces, el viaje perfecto consiste simplemente en compartir mañanas tranquilas, descubrir juntos un lugar nuevo y ver cómo el sol se oculta en el Pacífico sin mirar la hora.
El centro histórico es compacto, acogedor y perfecto para recorrer a pie. Sus amplias aceras, calles coloridas, arquitectura histórica y un ritmo de vida relajado hacen que sea fácil pasar un día entero descubriendo la ciudad sin necesidad de usar el coche.